Clementísimo Dios y Señor nuestro infinito, que por vuestra inmensa piedad quisisteis que San Juan de la Cruz fuese desde niño inclinado a todo género de virtudes, y por su ejercicio alcanzase ser muy amado de Vos y de vuestra Santísima Madre, comunicándole muchas gracias y favores: Os suplicamos humildemente que por su intercesión y merecimientos nos concedáis pureza de alma y cuerpo, con las demás virtudes teologales y cardinales que este Santo glorioso practicó toda su vida, para que, imitándole en este ejercicio e inocencia de costumbres, merezcamos como Él ser amparados de Vos y de vuestra Madre Santísima en esta vida por gracia, y después gozaros para siempre en su compañía en la gloria. Amén.
2. ORACIÓN PARA EL PRIMER DÍA
Glorioso Padre San Juan de la Cruz, que desde vuestra infancia fuiste tierno amante de María Santísima y de la cruz de su Santísimo Hijo, mereciendo con su amor ser protector singular de las almas afligidas y desconsoladas; te suplicamos interpongas tu ruego con Madre e Hijo, para que concedan fe viva, esperanza cierta, caridad ferviente y amor tierno a la cruz de nuestro Señor, con cuyo ejercicio vivamos y muramos amparados siempre de su gracia, y también consigamos, si nos conviene, lo que pedimos en esta Novena. Amén.
3. TRES PADRENUESTRO, AVE MARÍA Y GLORIA
(Aquellos que lo prefieran pueden rezar el Santo Rosario)
4. PETICIÓN DE LA GRACIA
A lo largo de los siglos los carolinenses siempre hemos vuelto nuestros ojos en caso de verdadera necesidad ante la venerada imagen de nuestro Santo Patrón. A Él hemos acudido implorando protección en las grandes calamidades y pandemias que a lo largo de su historia ha vivido nuestro pueblo con la confianza puesta en su eficaz intercesión como Sagrado Protector de La Carolina.
Por todo ello, cobijados en el amparo que nuestro Patrón San Juan de la Cruz nos dispensa, pidámosle la gracia que deseemos alcanzar de Dios nuestro Señor en esta Novena.
5. GOZOS A SAN JUAN DE LA CRUZ
Pues sois Padre generoso
Del reformado Carmelo,
dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Apenas naciste, Juan,
cuando Jesús y María
te dan la mano a porfía
para ser su Capellán;
los dos de tu parte están
para hacerte venturoso.
Dadnos,&c.
De inocencia revestido
en el primer Sacrificio,
de Capellán el oficio
hiciste bien, y cumplido;
por ser más agradecido
buscas siempre lo penoso.
Dadnos,&c.
La cruz tomas por empresa
del reformado Carmelo,
y por subir más de vuelo
te descalzas con Teresa;
si esto a todos embelesa
a tí te hizo más dichoso.
Dadnos,&c.
De la cumbre del Carmelo
compasivo al valle vas,
y a todo pobre le das
por sustento el pan del Cielo;
todos quedan con consuelo
de verte tan dadivoso.
Dadnos,&c.
Los cojos y los quebrados,
los mancos y los tullidos,
los tristes más afligidos
quedan por ti consolados;
en partos muy revesados
socorres más generoso.
Dadnos,&c.
Son de toda enfermedad
tus Reliquias medicina,
y universal oficina
de perenne sanidad;
a todos con brevedad
sanas siempre prodigioso.
Dadnos,&c.
Trabajos y oposición
en reformar padecéis,
pero todo lo vencéis
con paciencia y oración;
la mayor contradicción
sufrís blando y cariñoso.
Dadnos,&c.
En las alas del amor
y espinas de penitencia
subís, Juan, a la eminencia
de insigne reformador;
en este divino ardor
seguiste a Elías celoso.
Dadnos,&c.
De Jesús en el costado
tuviste, Juan, la morada,
no buscando gusto en nada
fuera de Jesús amado;
¡oh Querubín abrasado
De todos modos dichoso!
Dadnos,&c.
A Jesucristo imitaste
negándote a ti mismo,
queriendo ser uno mismo
en la Cruz, que tanto amaste;
en ella pues te quedaste
de más penas siempre ansioso.
Dadnos,&c.
Por tan crecidos favores
os llegó Cristo a ofrecer
Coronas al escoger;
mas tú eliges los mayores
desprecios y confusiones
por Jesucristo amoroso.
Dadnos,&c.
Siguiendo Juan este plan
en Cristo Juan se ha trocado,
y Cristo crucificado
vive transformado en Juan;
esta gracia, fue el imán,
que os hizo, Juan, portentoso.
Dadnos,&c.
Mil veces afortunados
dicen, Juan, ser tus devotos,
pues logran por ti sus votos
en favores duplicados;
por eso experimentados
te aclaman el poderoso.
Dadnos,&c.
6. ORACIÓN FINAL
Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan de la Cruz le concediste ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos: Concédenos Señor, por sus méritos y ruegos, que imitando aquí sus virtudes merezcamos en el Cielo ser compañeros de su Gloria por los siglos de los siglos. Amén.
7. ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO
Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, oh Virgen gloriosa y bendita.
Como todos sabéis, esta es una noche muy especial. A lo largo de la historia, y ya desde el siglo XIX, nuestra Hermandad ha celebrado la festividad de nuestro Santo Patrón quemando un monumental Castillo de fuegos artificiales la víspera de la fiesta de San Juan de la Cruz.
Este año no podremos vivir ese momento mágico. Por ello, subimos un fantástico resumen del castillo del año pasado, elaborado por el blog tu pueblo y demás. Esperemos que pronto podamos llenar el cielo de pólvora, luz y sonido. Pronto volverá la tradición.
Mañana, día 24 de noviembre, DIARIO JAÉN retransmitirá la Fiesta en honor de San Juan de la Cruz, excelso Patrón de La Carolina, que tendrá lugar a las 12:00 horas en la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
La retransmisión se emitirá en la web y redes sociales del DIARIO JAÉN (facebook, web, Youtube)
La Hermandad agradece al Diario Jaén, al excmo. Ayuntamiento y a nuestra Parroquia esta retransmisión, que podrá acercar a las casas de muchos devotos el consuelo de nuestro Santo Patrón en unas fiestas tan atípicas.
SOLEMNES CULTOS EN HONOR DE SAN JUAN DE LA CRUZ. LA CAROLINA 2020
PREDICADOS POR EL RVDO. D. CARMELO LARA MERCADO
SOLEMNE TRIDUO EN HONOR DE SAN JUAN DE LA CRUZ.
Sábado día 21 de noviembre, a las 19:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Domingo día 22 de noviembre, a las 12:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Lunes día 23 de noviembre, a las 19:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
SOLEMNE FUNCIÓN Y FIESTA PRINCIPAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ.
Martes día 24 de noviembre, a las 12:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
NOVENA EN HONOR A SAN JUAN DE LA CRUZ.
La Novena, debido a la imposibilidad de realizarla en la Ermita, por aforo del recinto, se podrá seguir a partir del día 25 de noviembre a través del blog de la Hermandad,
Desde la fundación de nuestra ciudad, los carolinenses han vuelto siempre sus ojos a la Purísima Concepción y a San Juan de la Cruz en caso de necesidad apremiante, por motivos de muy diversa índole: sequías, plagas, conflictos, enfermedades... Este año, lamentablemente, volvemos a enfrentarnos a una terrible pandemia, que ha obligado a suspender las antiguas y tradicionales fiestas en honor de San Juan de la Cruz. Pero conviene resaltar que esta no es la primera vez que nuestra Hermandad se enfrenta a una situación de pandemia. En este artículo, vamos a retroceder unos 100 años, y vamos a conocer en qué forma se desarrollaron los festejos de nuestro patrono, bajo unas circunstancias que tristemente nos recuerdan la situación actual que vivimos.
No obstante, hay que tener presente que no es una situación nueva en absoluto. Prácticamente desde la fundación, nuestros gobernantes tuvieron que lidiar con diferentes enfermedades que iban desatando una alta mortalidad. Es en el año 1800 cuando nuestro pueblo se alarma por la inminente extensión de la temida epidemia de fiebre amarilla. El Intendente Carvajal dicta una serie de provisiones para proteger a las colonias, colocando a La Carolina bajo la intercesión de sus santos Patronos:
[…] librando ante todas cosas su principal confianza sobre esto en la protección de la Purísima Virgen María concebida en gracia celestial Patrona de estas Colonias, y en la intercesión del glorioso San Juan de la Cruz y de los santos Ángeles tutelares encomendados de su custodia y amparo [...]
Pero vamos a detenernos en la pandemia que recorrió el mundo en 1918. Una de las ocasiones en que se demuestra que la Hermandad de San Juan de la Cruz nunca ha permanecido ajena a la realidad cotidiana de La Carolina, siendo permeable a los acontecimientos que han ido afectando al pueblo. En el devenir histórico de la corporación patronal, decana de esta ciudad, han quedado reflejados muchos acontecimientos que han marcado la vida de nuestras gentes. No se puede estudiar la historia del culto y devoción de nuestro Patrón sin relacionarla de forma paralela con la historia de nuestro pueblo, pues su devenir se entrelaza en lazo indisoluble a través de los siglos, desde aquel lejano 1578, en que por vez primera San Juan de la Cruz visita La Peñuela y se enamora de ella.
El año 1918 como decíamos, pasó tristemente a la historia por la espantosa pandemia de gripe que recorrió multitud de países con inusitada virulencia (llegarían a morir unos 50 millones de personas en todo el mundo). Nuestro país no se ve libre de la desgracia, contabilizándose unas 200.000 víctimas mortales. A la pena de perder un familiar había que sumar las grandes desgracias personales y familiares que esto ocasionaba, debido a la corta edad de la mayoría de las víctimas y la ausencia de medios de protección social.
La Carolina no va a permanecer ajena y las fiestas de ese año son exponente del miedo que se vive por temor al contagio. La Hermandad de San Juan de la Cruz, bajo la presidencia de D. Manuel Gil Cámara, se disponía a organizar las tradicionales fiestas patronales, cuando al solicitar del Ayuntamiento la habitual iluminación, se encuentra con el siguiente panorama:
A instancia del concejal señor Jaúregui, en sesión plenaria de 15 de Noviembre de 1918, el consistorio trata su anunciada propuesta para que "se acuerde suspender las fiestas de San Juan de la Cruz ante el peligro de que las aglomeraciones de personal procedente de puntos infestados pueda determinar incremento de la enfermedad epidémica, proponía la suspensión de las fiestas que anualmente se celebran en honor a San Juan de la Cruz."
El Alcalde expone al señor Jaúregui que según informes que le facilita el señor subdelegado, inspector de sanidad y médicos, la enfermedad no existe en esta ciudad, habiendo sólo muy contados casos en las afueras y aunque la fiesta es puramente popular quiere consultar con la Junta Municipal de Sanidad a la que tiene citada para mañana (16 de noviembre) a las doce.
El concejal Señor Jaúregui le replica diciendo que en Navas de Tolosa hay muchos atacados y diariamente dos o tres defunciones, y si la marcha de la epidemia decrece, podrá desaparecer pronto y celebrarse la fiesta el diez de Diciembre. Al oír esto, el concejal señor Gil responde que no tiene interés en que se celebren o no las fiestas, pero a lo que no esta dispuesto es a que se celebren en el próximo mes.
Declarado suficientemente discutido el asunto se procedió a votar la proposición del Señor Jaúregui resultando que votaron que se suprimieran las expresadas fiestas los Señores Villarrasa, Jaúregui, Gil y Pérez Plaza y que no los Señores Don Leopoldo Garrido, Don Miguel Campos, Rodríguez y el Presidente Señor Crespo. Como hay empate se repitió la votación ofreciendo igual resultado. En su consecuencia se resolvió por el voto de calidad del Señor Alcalde desestimando la proposición del Señor Jaúregui, y pudiéndose celebrar las fiestas sin mayor problema, eso sí, extremando la precaución en los forasteros que vinieron a las mismas.
La Providencia posibilitó que se decretase el fin de la epidemia al comienzo de las fiestas en honor de San Juan de la Cruz. En medio del mayor entusiasmo los carolinenses acudieron masivamente a agradecer que La Carolina hubiera permanecido a salvo del contagio de sus gentes. La fiesta acostumbrada del santo carmelita sufrió con este hecho una alteración: La Inmaculada procesionó precediendo al trono de nuestro Santo Patrón, para que ambos pudieran recibir el homenaje sincero de los carolinenses en acción de gracias, por haberlos librados de la feroz epidemia.
Afortunadamente nuestra Hermandad, en su labor de investigación, localizó una instantánea de dicha insólita procesión. En ella vemos como el cortejo, bajo la lluvia, se dirige por el Paseo Molino de Viento hacia la explanada del pabellón de Música, donde tuvo lugar un solemne Te Deum en acción de gracias.
Sirva este artículo para comprender mejor las circunstancias actuales que obligan a suprimir los tradicionales festejos, y valorar como ya hace 100 años se aconsejaba como mejor medio para combatir la enfermedad la prevención, evitando aglomeraciones, extremando la precaución en los visitantes a la ciudad. Medidas a las que, un siglo después, los carolinenses nos hemos visto obligados a recurrir de nuevo.
Pronto llegará el día en que San Juan pueda recorrer de nuevo triunfal nuestras calles. Es tarea de todos protegernos y proteger a los demás siendo responsables, para que podamos celebrar junto a nuestro Santo Patrón el fin de esta pesadilla. Saldremos de esta, como hemos salido de tantas otras situaciones difíciles. Y un nuevo noviembre llegará, y con el, volverá la tradición.
La Junta de Gobierno de la Hermandad San Juan de la Cruz, excelso Patrón de La Carolina, ante la situación sanitaria que amenaza a nuestro país con motivo de la pandemia mundial de COVID 19, se ve en la penosa situación de comunicar a nuestros hermanos, devotos y pueblo de La Carolina la supresión de los tradicionales festejos que cada año se celebran en honor de nuestro Santo Patrón.
No obstante, anunciamos que los solemnes cultos que de forma inmemorial ha dispuesto esta varias veces centenaria Hermandad en alabanza del patrón de los carolinenses, se realizarán (salvo posibles modificaciones impuestas por la situación sanitaria) en la forma siguiente:
SOLEMNE TRIDUO EN HONOR DE SAN JUAN DE LA CRUZ.
Sábado día 21 de noviembre, a las 19:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Domingo día 22 de noviembre, a las 12:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Lunes día 23 de noviembre, a las 19:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
SOLEMNE FUNCIÓN Y FIESTA PRINCIPAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ.
Martes día 24 de noviembre, a las 12:00 horas. Parroquia de la Inmaculada Concepción.
NOVENA EN HONOR A SAN JUAN DE LA CRUZ.
La Novena, debido a la imposibilidad de realizarla en la Ermita, por aforo del recinto, se podrá seguir a partir del día 25 de noviembre a través del blog de la Hermandad,
NOTA: Los cultos quedan sujetos a las medidas de seguridad y aforo que en esas fechas tengan establecidas las normativas sanitarias y diocesanas.
Rogamos, como cada año, que los vecinos engalanen sus balcones con colgaduras.
No queremos dejar pasar esta ocasión para agradecer las facilidades dadas en estos momentos especialmente difíciles a nuestro Consiliario, D. Carmelo Lara Mercado. Al Excmo. Ayuntamiento de La Carolina. A todos los comerciantes que cada año colaboran con nosotros y a todos los que ayudan a esta Hermandad con su esfuerzo para que las fiestas más antiguas de nuestro municipio se celebren cada año con la solemnidad y brillantez que las caracterizan en honra de nuestro Patrón.
Hoy, como han hecho desde la fundación de La Carolina tantas generaciones de carolinenses, volvamos confiados al encuentro con nuestro Patrón, Sagrado Protector de nuestro pueblo. En diferentes epidemias y calamidades que han azotado a La Carolina a lo largo de su historia, nuestros ancestros siempre pusieron sus temores bajo la capa protectora de San Juan, cobijados como la liebre en su regazo. Ahora nos toca a nosotros implorar su eficaz intercesión para con su amada Peñuela. Pidámosle por todos los afectados por esta pandemia, por los fallecidos y sus familiares. Para que a nosotros nos cuide y nos proteja como siempre ha hecho, y nos de el consuelo necesario para poder sobrellevar esta situación tan crítica que estamos padeciendo. Para que nunca deje olvidado al pueblo que le está consagrado, que cada noviembre, bajo un cielo iluminado por la pólvora, vibra en una pequeña ermita uniendo pasado y presente al tradicional grito de
A pesar de no haberse celebrado la tradicional procesión del Santísimo Sacramento por las calles de La Carolina, nuestra Hermandad a contribuido al esplendor de la procesión claustral de Su Divina Majestad por las naves de nuestro templo, instalando el primer cuerpo de altar en la nave del Evangelio de la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Dicho altar, orlado con el escudo de nuestra Hermandad, ha contado con el juego de seis candelabros de cultos, realizados en Orfebrería Orovio, que habitualmente se utilizan para el Corpus y para el altar de cultos de nuestro Patrón.
La Hermandad de San Juan de la Cruz, Patrono de La Carolina, se une al dolor de hermanos y devotos de las diferentes Cofradías de Pasión por la suspensión de los desfiles procesionales en nuestro municipio.
Esta será una Semana Santa atípica, pero estamos seguros que desde las casas también podemos aprovechar viviendo con devoción los días que conmemoran la Pasión, muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Para ello, la Conferencia Episcopal ha publicado la liturgia de las horas, para que todo aquel que desee pueda rezar las horas canónicas, rezo oficial de la Santa Madre Iglesia. Podéis descargarlas pinchando en el siguiente enlace:
Asimismo, a través de la página de Facebook de la Parroquia de San Juan de la Cruz, podrá seguirse la celebración del Triduo Pascual por nuestro consiliario, Rvdo. D. Carmelo Lara Mercado. Los horarios serán los siguientes:
Clementísimo Dios y Señor nuestro infinito, que por vuestra inmensa piedad quisisteis que San Juan de la Cruz fuese desde niño inclinado a todo género de virtudes, y por su ejercicio alcanzase ser muy amado de Vos y de vuestra Santísima Madre, comunicándole muchas gracias y favores: Os suplicamos humildemente que por su intercesión y merecimientos nos concedáis pureza de alma y cuerpo, con las demás virtudes teologales y cardinales que este Santo glorioso practicó toda su vida, para que, imitándole en este ejercicio e inocencia de costumbres, merezcamos como Él ser amparados de Vos y de vuestra Madre Santísima en esta vida por gracia, y después gozaros para siempre en su compañía en la gloria. Amén.
2. ORACIÓN PARA EL NOVENO DÍA
Amable y excelso Padre mío San Juan de la Cruz, que por emular a nuestro dulce Redentor renunciaste hasta morir los alivios y consuelos aún celestiales, y te abrazaste con gusto con los trabajos y desprecios mayores, como se vio cuando el Señor te dijo: “Juan, ¿qué premios quieres por tus trabajos?”, que vos con generoso y soberano aliento le respondisteis: “Señor, padecer y ser menospreciado por ti”; cuyo deseo le fue tan agradable a su Majestad, que te concedió morir despreciado de las criaturas, y penando en la Cruz de cinco llagas, pero honrado con la presencia del mismo Criador; te suplicamos, Padre amantísimo, nos alcances del mismo Señor, que imitándote en la vida y en la muerte, nos aprovechen los méritos de su sagrada Pasión, por la cual nos perdone todos nuestros pecados y nos conceda perseverancia final en su gracia, mediante la cual pasemos a gozarle en vuestra compañía por eternidades en la Gloria, y también el favor que le suplicamos, si nos conviene, en esta Novena. Amén.
3. TRES PADRENUESTRO, AVE MARÍA Y GLORIA
(Aquellos que lo prefieran pueden rezar el Santo Rosario)
4. PETICIÓN DE LA GRACIA
A lo largo de los siglos los carolinenses siempre hemos vuelto nuestros ojos en caso de verdadera necesidad ante la venerada imagen de nuestro Santo Patrón. A Él hemos acudido implorando protección en las grandes calamidades y pandemias que a lo largo de su historia ha vivido nuestro pueblo con la confianza puesta en su eficaz intercesión como Sagrado Protector de La Carolina.
Por todo ello, cobijados en el amparo que nuestro Patrón San Juan de la Cruz nos dispensa, pidámosle la gracia que deseemos alcanzar de Dios nuestro Señor en esta Novena.
5. GOZOS A SAN JUAN DE LA CRUZ
Pues sois Padre generoso
Del reformado Carmelo,
dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Apenas naciste, Juan,
cuando Jesús y María
te dan la mano a porfía
para ser su Capellán;
los dos de tu parte están
para hacerte venturoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
De inocencia revestido
en el primer Sacrificio,
de Capellán el oficio
hiciste bien, y cumplido;
por ser más agradecido
buscas siempre lo penoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
La cruz tomas por empresa
del reformado Carmelo,
y por subir más de vuelo
te descalzas con Teresa;
si esto a todos embelesa
a tí te hizo más dichoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
De la cumbre del Carmelo
compasivo al valle vas,
y a todo pobre le das
por sustento el pan del Cielo;
todos quedan con consuelo
de verte tan dadivoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Los cojos y los quebrados,
los mancos y los tullidos,
los tristes más afligidos
quedan por ti consolados;
en partos muy revesados
socorres más generoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Son de toda enfermedad
tus Reliquias medicina,
y universal oficina
de perenne sanidad;
a todos con brevedad
sanas siempre prodigioso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Trabajos y oposición
en reformar padecéis,
pero todo lo vencéis
con paciencia y oración;
la mayor contradicción
sufrís blando y cariñoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
En las alas del amor
y espinas de penitencia
subís, Juan, a la eminencia
de insigne reformador;
en este divino ardor
seguiste a Elías celoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
De Jesús en el costado
tuviste, Juan, la morada,
no buscando gusto en nada
fuera de Jesús amado;
¡oh Querubín abrasado
De todos modos dichoso!
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
A Jesucristo imitaste
negándote a ti mismo,
queriendo ser uno mismo
en la Cruz, que tanto amaste;
en ella pues te quedaste
de más penas siempre ansioso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Por tan crecidos favores
os llegó Cristo a ofrecer
Coronas al escoger;
mas tú eliges los mayores
desprecios y confusiones
por Jesucristo amoroso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Siguiendo Juan este plan
en Cristo Juan se ha trocado,
y Cristo crucificado
vive transformado en Juan;
esta gracia, fue el imán,
que os hizo, Juan, portentoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
Mil veces afortunados
dicen, Juan, ser tus devotos,
pues logran por ti sus votos
en favores duplicados;
por eso experimentados
te aclaman el poderoso.
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
6. ORACIÓN FINAL
Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan de la Cruz le concediste ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos: Concédenos Señor, por sus méritos y ruegos, que imitando aquí sus virtudes merezcamos en el Cielo ser compañeros de su Gloria por los siglos de los siglos. Amén.
7. ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO CON MOTIVO DEL CORONAVIRUS
Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, oh Virgen gloriosa y bendita.
San Juan de la Cruz ¡Ruega por nosotros!
Hoy concluimos esta novena extraordinaria, que ha sido, desde la fundación de nuestra ciudad, el acto más singular de culto con el que esta inmemorial Hermandad ha honrado al Santo Patrón de los carolinenses. Nunca desde entonces ha dejado de celebrarse. Y nosotros, cumplidores de la tradición, hemos escrito, un año más, una página de devoción que resume la historia de amor de La Carolina a su querido Patrón. Historia carolinense sanjuanista, pues ya desde la creación de nuestra ciudad, los colonos extranjeros reconocieron el patronazgo de San Juan de la Cruz hacia la Peñuela, anterior incluso a la misma fundación de nuestro pueblo. Por ello, La Carolina y San Juan conforman ayer, hoy y siempre, una unidad indisoluble, pues no se entendería nuestra ciudad sin la figura del Santo carmelita, ni se podría estudiar a Fray Juan de Yepes soslayando su amor a La Peñuela. Por ello quedad confiados en que San Juan de la Cruz habrá oído las plegarias de sus hijos, y protegerá a nuestro pueblo, como ha venido haciendo a lo largo de los siglos.
En esta ocasión, hemos recuperado unos gozos de origen antiquísimo, alternados con los gozos que tradicionalmente se han venido rezando en los últimos años en la ermita. Con ellos llegaron a las plantas del santo de La Peñuela infinidad de súplicas, elevadas por las generaciones que nos han ido precediendo. Es deseo de esta Hermandad que la meditación de la misma os haya resultado provechosa.
Si bien es cierto que hoy damos por terminados los actos de pública veneración extraordinaria a nuestro Santo, no nos despedimos hasta noviembre. Porque nuestro Patrón nos espera, día a día, para escucharnos, consolarnos y ayudarnos, ya que nunca se olvida de su querida Peñuela, La Carolina de hoy, donde mejor se hallaba y del sitio que ya no quiso salir, sino era para subir al cielo. Con nosotros pues, quedó como abogado seguro y protector nuestro.
Al dirigir nuestras oraciones a San Juan, debemos tener una cosa muy clara. Nos sentimos identificados con él porque nuestro Patrón a lo largo de su vida gustó la cruz a secas. Le persiguieron y ultrajaron hasta hacerle decir que entre las piedras se hallaba mejor que con los hombres. Sufrió una terrible enfermedad que le llevó en una madrugada de diciembre a cantar maitines al Cielo. Pero todo lo soportaba con humildad y resignación. Nunca se le oyó una palabra de desaprobación. Nunca. Es más, se apenaba cuando la gente trataba de solidarizarse con el calvario que le estaban haciendo pasar. “Dios lo permite para gloria de sus escogidos”, será la única respuesta que dará nuestro Patrón ante la adversidad.
Con la incertidumbre y el miedo que nos embarga, pareciera que San Juan vuelve, una vez más, a la Peñuela. Cuando algún hermano caía enfermo, San Juan ya no lo dejaba hasta que se curaba. Les acompañaba, les preparaba la comida con lo mejor que tenía el convento y se la daba de comer él mismo. Se sentaba junto al lecho y les hablaba de Dios, también de cosas terrenales. Para distraerles, llegaba a contarles chistes, él, que parecía siempre tan serio y tan callado. A pesar de la pobreza en que vivían, nunca faltaban medicinas para el enfermo, aunque estuvieran desahuciados, sólo con pensar que pudieran causarles algún alivio, movía cielo y tierra para conseguirlas.
Hoy nos toca a nosotros dejar que San Juan nos cuide y consuele, asustados y conmovidos ante el peligro que supone esta pandemia. Y es parece que san Juan quisiera que nosotros sacásemos de esto una valiosa conclusión. De la adversidad brotan siempre los mejores sentimientos del género humano. Es momento de pensar en los demás. Llegará el día en que todo esto pase como un mal sueño. Y volveremos a salir a la calle, a reunirnos de nuevo con nuestros seres queridos y con nuestros amigos. También nos encontraremos, como siempre, con su devota imagen y reliquia en la parroquia. Y en la Ermita del Santo volveremos a adivinar, en la oscuridad de un ventanuco, la figura de nuestro Patrón, absorto en su eterna última misa en La Peñuela.
Será ese el momento de agradecerle la protección que dispensa a un pueblo que a lo largo de los siglos se ha cobijado en los peores momentos bajo la capa de su hábito, como la asustada liebre hiciera en la misma Peñuela, que llevó siempre en su corazón. Esa confianza que La Carolina ha puesto singularmente en su santo Patrón, es el mayor patrimonio que atesoramos desde nuestra misma fundación. El fruto de santidad que San Juan dejó en nuestro pueblo, no se podrá borrar nunca. Y precisamente ésta, es la mayor honra que tenemos.
La Hermandad de San Juan de la Cruz, desea dar las gracias, de todo corazón, a todos los que devotamente habéis seguido la novena. Confiamos en que nuestro santo Patrón haya escuchado las súplicas que a lo largo de estos días hemos traído a sus plantas. Seguiremos desde aquí publicando oraciones y todo aquello relacionado con su figura que alivie, en la medida de lo posible, la dureza de estos días.
Antes de concluir, os pedimos que elevéis vuestro pensamiento a nuestro Santo Patrono, y en la espera del día que por fin venzamos esta terrible enfermedad, oréis por los enfermos, por los fallecidos, por tantos que luchan para atajar esta pandemia.
Hoy, más que nunca, nace de nosotros una ferviente súplica, y llega al Cielo unida a la de tantas generaciones que nos han precedido. Es la voz que lanza a la historia la voz nítida de una Peñuela Eterna, que vibra cada 24 de noviembre en nuestra ermita, entremezclada en aroma de pólvora, con la emoción en unos corazones que laten con la sangre inmortal de nuestros antepasados, emocionados al tradicional grito con el que La Carolina proclama al infinito ¡¡¡VIVA SAN JUAN DE LA CRUZ!!!
Clementísimo Dios y Señor nuestro infinito, que por vuestra inmensa piedad quisisteis que San Juan de la Cruz fuese desde niño inclinado a todo género de virtudes, y por su ejercicio alcanzase ser muy amado de Vos y de vuestra Santísima Madre, comunicándole muchas gracias y favores: Os suplicamos humildemente que por su intercesión y merecimientos nos concedáis pureza de alma y cuerpo, con las demás virtudes teologales y cardinales que este Santo glorioso practicó toda su vida, para que, imitándole en este ejercicio e inocencia de costumbres, merezcamos como Él ser amparados de Vos y de vuestra Madre Santísima en esta vida por gracia, y después gozaros para siempre en su compañía en la gloria. Amén.
2. ORACIÓN PARA EL OCTAVO DÍA
¡Oh Santo y glorioso Padre mío San Juan de la Cruz! Con razón te llaman Padre de pobres, remedio de enfermos y consolador de afligidos, pues así cuando vivías, como hoy por tus reliquias y estampas, obras en todos mil maravillas; te suplicamos pues, Padre amoroso, que condoliéndote de nuestros males y dolencias, uses con nosotros de tus acostumbradas misericordias, y nos alcances de Dios el remedio y consuelo que necesitemos, para que alabando a su Majestad por éste y los demás beneficios que nos han hecho, juntamente le demos gracias por el particular que te pedimos y esperamos nos conceda, si nos conviene; en esta Novena. Amén.
3. TRES PADRENUESTRO, AVE MARÍA Y GLORIA
(Aquellos que lo prefieran pueden rezar el Santo Rosario)
4. PETICIÓN DE LA GRACIA
A lo largo de los siglos los carolinenses siempre hemos vuelto nuestros ojos en caso de verdadera necesidad ante la venerada imagen de nuestro Santo Patrón. A Él hemos acudido implorando protección en las grandes calamidades y pandemias que a lo largo de su historia ha vivido nuestro pueblo con la confianza puesta en su eficaz intercesión como Sagrado Protector de La Carolina.
Por todo ello, cobijados en el amparo que nuestro Patrón San Juan de la Cruz nos dispensa, pidámosle la gracia que deseemos alcanzar de Dios nuestro Señor en esta Novena.
5. GOZOS A SAN JUAN DE LA CRUZ
Pues sois Juan sagrado atlante,
del Reformado Carmelo,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Fue tanto el susto que dio,
tu gran virtud al infierno,
que aun siendo niño muy tierno,
un dragón te persiguió,
su ruina en la cruz halló,
con que saliste triunfante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
La gran Reina Celestial,
de las aguas te sacó,
y a tu peligro acudió,
con afecto maternal,
correspondiste puntual,
con devoción vigilante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Luego te llamó al Carmelo,
y a su impulso soberano,
con aliento más que humano,
al mundo diste libelo,
fue tu santidad modelo,
al más robusto gigante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
En gracia te confirmó,
Dios en la primera Misa,
Teresa fue profetisa,
pues siempre Santo te halló,
viento en popa te llevó,
cual divino navegante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Tanto en amor te abrasabas,
que el penar era tu gloria,
pues con solo su memoria,
extático te quedabas,
por desprecios anhelabas,
con fervor siempre constante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Por la senda de la nada,
tan veloz corriste el vuelo,
que Ángel con carne en el suelo,
fuiste admiración sagrada,
tu negación fue admirada,
de la Iglesia Militante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Los demonios se aterraban,
a tu vista poderosa,
con admiración pasmosa,
gran Basilio te aclamaban,
tus obras te acreditaban,
de solo y sin semejante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Místico Doctor te aclama,
la pluma más erudita,
y segundo Areopagita,
de todo el mundo la fama,
con tu enseñanza se inflama,
el más tibio principiante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
A los ciegos ilumina,
con su luz tu noche oscura,
por la senda más segura,
de la Fe los encamina,
no fue tuya tu doctrina,
si del Ave más flamante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Por consuelo a tus trabajos,
padecer más elegiste,
tu corona la pusiste,
en los desprecios más bajos,
echaste por los atajos,
como diestro caminante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Remedio todo doliente,
halla en ti a su enfermedad,
huye la necesidad,
con tu protección clemente,
no hay quién pida con fe ardiente,
que tus victorias no cante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
El parto más peligroso
con tu nombre es muy feliz,
cesa el mal, y su raíz,
con tu asilo generoso,
para todos es pasmoso,
tu patrocinio abundante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
La hora entendiste, y el día,
de tu tránsito dichoso,
todo llagado, y penoso,
tu espíritu complacía,
de entre tus llagas salía,
un néctar de olor fragante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Un globo de luz divina,
para morir te cercó,
sin duda Cristo bajó,
de su esfera cristalina,
con gloria tan peregrina,
volaste al Cielo triunfante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
Tu transformación tal fue,
con este Dueño divino,
que su rostro peregrino,
en tus reliquias se ve,
espejos son de tu Fe,
cual finísimo diamante,
sednos en la Cruz consuelo,
de la Cruz divino amante.
6. ORACIÓN FINAL
Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan de la Cruz le concediste ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos: Concédenos Señor, por sus méritos y ruegos, que imitando aquí sus virtudes merezcamos en el Cielo ser compañeros de su Gloria por los siglos de los siglos. Amén.
7. ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO CON MOTIVO DEL CORONAVIRUS
Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, oh Virgen gloriosa y bendita.